Hay cosas que una ve y piensa “esto es absurdo, esto no puede ir en serio”, y aun así algo dentro de ti dice “pruébalo”, como cuando aceptas un plan que sabes que no tiene ningún tipo de sentido y acaba siendo justo lo que necesitabas, y así fue exactamente como me encontré con Perfect! Un juego de mierda, un juego que, bajo una premisa ridícula —cartas, culos, cacas y objetos de baño—, esconde una de las experiencias más caóticas y divertidas que puedes tener sentada alrededor de una mesa.

Porque empiezas pensando que vas a jugar tranquilamente, que será algo rápido, cuatro risas y ya está, pero en cuanto alguien te lanza la primera caca sin previo aviso y tú te ves defendiendo tu dignidad con un objeto del WC mientras intentas construir tu jugada perfecta, entiendes que aquí no hay control, que aquí se viene a sobrevivir, a sabotear y a reírte mientras todo se desmorona a tu alrededor, intentando conseguir ese “Perfect” que parece tan alcanzable… hasta que deja de serlo en el último segundo.

Y lo más fuerte no es solo el juego en sí, que ya de por sí engancha con sus 108 cartas, sus personajes absurdamente adorables y esa sensación constante de que todo puede cambiar en cualquier momento, sino lo que provoca, porque de repente nadie está mirando el móvil, todo el mundo está dentro, comentando, reaccionando, picándose y riéndose como si no hubiese mañana, y te das cuenta de que no va de ganar, va de ese momento compartido que no puedes planear pero que, cuando pasa, lo reconoces al instante.

Y quizá por eso también conecta tanto conmigo, porque no se ha quedado solo en un juego que probé un día y ya está, sino en algo con lo que he tenido la suerte de colaborar, de compartir, de crear contenido y hasta de hacer sorteos con vosotras, y eso cambia completamente la forma en la que lo vives, porque deja de ser algo externo y pasa a formar parte del universo de Huele a Caca, donde todo encaja de una forma bastante natural.

Además, si te pica la curiosidad (que sé que sí), puedes encontrar vídeos en YouTube donde se ve perfectamente el caos, las risas y las traiciones en directo, que es donde de verdad entiendes cómo se juega y por qué engancha tanto, y donde también se nota algo que a mí personalmente me encanta: que detrás de todo esto hay esencia de aquí, porque su creador, Rubén Cembellín, es gallego, muy nuestro, muy cercano… y bastante cacatólico también, que eso siempre suma puntos.

Quizá por eso funciona tan bien, porque no intenta ser profundo ni perfecto, sino todo lo contrario, porque abraza lo ridículo, lo humano y lo cotidiano, y lo convierte en algo que conecta de verdad, como si alguien hubiese entendido que a veces lo único que necesitamos no es algo increíble… sino algo que nos haga reír sin filtros.

Así que si algún día te lo cruzas, no lo pienses demasiado, siéntate y juega, porque puede que no encuentres el “Perfect”… pero te aseguro que te vas a llevar algo mejor.

Tags:

No responses yet

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *